
Autor
Victor Cancino
Marzo 23, 2025
Competitividad Territorial: La Clave para Transformar Comunidades desde lo Local
¿Cómo transformar desafíos locales en ventajas globales? Claves para líderes que buscan redefinir el desarrollo desde lo local: colaboración, identidad territorial y prosperidad sostenible.
Introducción
Imagine un municipio donde las empresas prosperan, los ciudadanos acceden a empleos de calidad, el ambiente se protege y las decisiones se toman de manera colaborativa. Este escenario no es utópico: es el resultado de aplicar estrategias dirigidas a aumentar la competitividad territorial, un concepto cada vez más común en foros especializados, esferas académicas y en los principales polos de desarrollo pero aún desconocido en muchos territorios emergentes.
En este artículo abordaremos de forma introductoria dicho concepto pero tratando de tener la suficiente profundidad para que tengas una referencia clara sobre la relevancia del mismo en una realidad de economías cada vez más tecnificadas e interconectadas. Aunque está escrito de forma sencilla para el público en general, no tenemos dudas de que si eres servidor público, gestor de política pública o un ciudadano que está buscando transformar su comunidad podrás encontrar en él aspectos valiosos que te brindarán una nueva perspectiva para lograr tu misión.
Contexto Académico: ¿De dónde surge el concepto?
Aunque el origen del término competitividad tiene su origen en el ámbito de los negocios entendiéndola como la capacidad de una empresa para aumentar su cuota de mercado, desde finales del siglo pasado se han venido dando intentos por aplicar el término al contexto territorial, asociándolo tradicionalmente con la capacidad de las naciones para mantener su sistema empresarial integrado a los mercados internacionales, esto como forma de generar riqueza para la nación y a su vez tomando dicha generación de riqueza como principal o único indicador de desarrollo.
Hacia la década de los noventa Michael Porter popularizó la idea de que las empresas necesitan entornos favorables para ser exitosas. En su libro La ventaja competitiva de las naciones (1990), Porter argumentó que países y regiones deben crear ecosistemas donde converjan infraestructura, innovación y capital humano, haciendo manifiesta la relevancia del Estado como facilitador de la actividad empresarial que a su vez generara mayor o menor riqueza para el territorio en función de que tan bien se integre el sistema empresarial del país a los mercados internacionales.
De esta forma la propia necesidad de desarrollar estrategias para promover la competitividad territorial ha ido exigiendo desasociarse de la noción de competitividad empresarial, para encontrar una definición propia que contenga aquellos aspectos que mejor describan las relaciones asociadas al concepto, y que aporten mayor valor para alcanzarla. Toda vez que la competitividad territorial necesita descentralizar las decisiones y recursos para atender los requerimientos de cada ente territorial con base en sus propias condiciones.
Dicho de otra forma: la concepción tradicional de competitividad asociada al mundo de las empresas es insuficiente para describir una dimensión mayor como los territorios nacionales o subnacionales, donde existen dinámicas mucho más complejas, pues los territorios no son empresas y las acciones que son exitosas en estas no necesariamente lo serán en una dimensión territorial.
Así mismo la propia definición de Competitividad Territorial ha ido evolucionando con el tiempo yendo desde aquellas que buscaban describirla como un mero fenómeno económico hasta llegar a los enfoques más modernos y holísticos.
De esta forma diversos autores como Rasine Ravelo Méndez y Milceth Mendoza Gómez 2023, Sarmiento 2019, Henar Alcalde 2019, Yunier Sarmiento, Roberto Camagni y otros 2023 coinciden en que en los últimos años la definición de competitividad territorial ha virado hacia una cada vez más relacionada con el entorno local, donde la capacidad de aprovechar los recursos con potencial de impulsar el desarrollo, y la articulación entre diferentes actores locales para crear entornos atractivos, dinámicos e innovadores, que favorezcan el incremento del nivel de vida de la población, desempeñan un papel preponderante.
Construcción de una Definición Propia
Si bien no existe un consenso sobre una única definición de Competitividad Territorial sí parece existir un entendimiento común en torno a la idea de que las diferentes definiciones relativas a la competitividad territorial y sus determinantes dependen, más bien, del enfoque que se le dé al estudio en cuestión, la visión de la organización o del sector desde el cual se aborda el concepto.
No obstante existen algunos elementos que parecen ser comunes en muchas de las definiciones proporcionadas por diferentes autores u organismos, como por ejemplo:
el énfasis en el aprovechamiento de los recursos propios,
la colaboración entre diferentes actores,
el reconocimiento de la importancia de la innovación,
la inclusión de nuevas dimensiones territoriales
o la orientación a no solo buscar la generación de riqueza sino también a mejorar las condiciones de vida de los habitantes.
En este sentido algunas definiciones que vale la pena recordar son:
La aportada por Fernando Fajnzylber (1988), que expone que la competitividad es la capacidad que tiene un país para participar en los mercados internacionales, manteniendo y expandiendo sus relaciones, así como elevando simultáneamente el nivel de vida de su población.
La de Horta et al., (2015) que asegura que la competitividad no es solo una meta para alcanzar, sino un proceso continuo de acciones conjuntas que generan propiedades diferenciables, y que dan por resultado unas ventajas visibles a largo plazo.
La propuesta por Muñoz et al. (2022), donde la competitividad territorial se refiere a la habilidad de los territorios para fortalecer sus actividades económicas mediante una estrecha relación con su población residente y la mejora de sus condiciones de vida.
o la proporcionada por el IMCO que define a la competitividad (en general) como la capacidad de una región (país, estado, municipio o zona metropolitana) para atraer y retener talento e inversión, lo cual se traduce en mayor productividad y bienestar para sus habitantes.
Por nuestra parte, en Ideas para el Territorio, definimos a la Competitividad Territorial como la capacidad que tienen los diferentes actores de un territorio para colaborar y construir en este las condiciones que les permitan aprovechar los recursos disponibles, integrarse de forma efectiva a los mercados globales, mejorar la calidad de vida de los habitantes y generar ventajas visibles que mejoren las oportunidades de la comunidad para adaptarse y sobreponerse a los retos del futuro.
Relevancia en Territorios Subnacionales: ¿Por qué debe importarles?
El contexto global actual donde los avances tecnológicos hacen posible que cualquier empresa en un lado del océano pueda convertirse, de forma casi inmediata, en competidora de otra ubicada en el otro extremo, deja claro que hoy en día no solo es necesario competir a nivel empresarial sino también a nivel territorial. Esto debido a que la dinámica económica global tiende a favorecer a aquellos territorios capaces de proveer la mejor plataforma que permita a los capitales globales operar con altos niveles de productividad, haciendo de un territorio en particular la mejor opción para localizar inversiones estratégicas.
En este sentido se puede decir que actualmente la capacidad de una región subnacional (como un municipio o estado) para detonar desarrollo y crecimiento está sustentado por aspectos clave de la competitividad, tales como la innovación, el conocimiento y el emprendimiento. Siendo que aquellos territorios que cuentan una alta concentración de actividades económicas (territorios con alta competitividad), no solo experimentan un mayor crecimiento por su inserción a los mercados globales, sino que también acceden a ventajas estratégicas importantes como lo es el intercambio de información, la presencia de actividades de investigación y desarrollo, así como el acceso a servicios avanzados y la mayor disponibilidad de trabajadores calificados. Elementos que tienden a aumentar su capital de competitividad y consolidar su posición como destino atractivo para inversiones y talentos.
A este respecto vale la pena aclarar que la mejora de las condiciones de vida y de la competitividad territorial no se consiguen por la mera inserción en los mercados globales, al contrario, son las particularidades y características internas del territorio las que van a permitir el acceso a dichos mercados, su consecuente aprovechamiento y en última instancia a lograr la mejora deseada.
De ahí la importancia de crear el entramado necesario que permita reconocer y explotar la diversidad territorial como un factor estratégico; esto implica que cada territorio debe identificar la vía de su propio desarrollo, y que este puede variar según las condiciones geográficas, culturales, económicas, políticas o demográficas de cada territorio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que alcanzar la competitividad territorial no se trata de una manera tradicional de evaluar vocaciones de los territorios para definir, desde una esfera limitada del territorio, qué actividad económica se debe impulsar, sino que más bien, se trata de un proceso complejo pero necesario, donde la paciencia, el pensamiento estratégico a largo plazo y la voluntad para articular a los diferentes actores territoriales son fundamentales para aprovechar las condiciones particulares del territorio de manera económica.
Así pues, conocer el potencial de competitividad territorial de las regiones subnacionales permite generar un conocimiento relevante para las autoridades locales respecto a la intervención que se necesita realizar, conocer el sector con mayor potencial para mejorar la presencia económica del territorio en los mercados, mejorar las condiciones de vida locales y generar las condiciones para convertir las localidades en territorios más resilientes ante los desafíos del futuro.
Conclusión
La competitividad territorial no es un término para académicos: es un llamado a la acción para quienes creen en el potencial de sus comunidades. Al entenderla, servidores públicos, estudiantes y líderes locales pueden dejar de gestionar crisis para empezar a construir futuros.
En próximas entregas, exploraremos temas relacionados con la competitividad territorial así como casos exitosos de América Latina y herramientas concretas para aplicar este enfoque. Por ahora, la invitación es clara: conozca su territorio, una a sus actores y comience a escribir una nueva historia para su comunidad.
Basado en los artículos académicos:
Competitividad Territorial y Desarrollo Local (2023) - Rasine Ravelo Méndez y Milceth Mendoza Gómez
Competitividad de ciudades en el contexto latinoamericano: un análisis bibliométrico y de redes sociales (2023) - Yunier Sarmiento Ramírez, Elkin Argiro Muñoz Arroyave, José Ramón Hechavaría Pérez, Alexandra López Martínez, Yadira Pérez Cutiño
Nociones generales de competitividad territorial para planear el desarrollo (2019) - Yunier Sarmiento Ramírez